Para hacer un buen té se necesitan tres cosas: la Tierra, el Hombre y el Cielo
La mayoría de las veces -si no es que siempre- pensar en té nos remite a la típica tradición anglosajona de acompañar esta bebida, de las cinco de la tarde, con un pastel o galletas. Sin embargo, con el paso de los años la cultura del té le ha dado un lugar cada vez más importante en la mesa y el paladar de cualquier comensal. Apostar por el té, como una bebida que se puede maridar a la perfección con cualquier tipo alimento, desde carnes y pescados, hasta los más refinados postres, ha logrado que la maison de Theodor sea sinónimo de sabor, calidad y una infinidad de aromas.